El torneo que reúne los de la A, versus los de la B, no ha sido bueno en los últimos años para los pijaos.
De nuevo y ya de manera consecutiva en las últimas ediciones de la Copa BetPlay el Deportes Tolima ha quedado por fuera, si lo vemos en la realidad fracaso.
Las diferencias esta vez fueron las maneras de competir, mientras en un par de ediciones pasadas, No se le puso para prácticamente ningún interés al certamen en este 2026.
Con el primer partido y el triunfo parecía que se iba a torcer el destino del evento el partido de vuelta fue el quiebre para que nuevamente los pijados cayeran al vacío de la eliminación, llegaron con todas las probabilidades de avanzar, equipo bien conformado en materia de jugadores, superior a su rival, teniendo un modelo de juego mejorado aunque todavía sincronizando algunas piezas, pero igual debió haber sido superior el cuadro musical ante los cafeteros, esta realidad no se vio al final por varios puntos que vale la pena señalar: primero perdió un hombre por la expulsión del arquero Ortega que se vio comprometido ante la mala devolución de su defensor Pedroza, al salir con fuerza sobre su rival; vio la tarjeta roja y tolima quedó con 10 jugadores, no obstante un equipo puede manejar esta diferencia y así lo hizo tolima, se rebuscó para que Edward López que unos minutos antes había malogrado una situación clara, pusiera en ventaja esta vez definiendo muy bien sobre el pórtico de Joel Silva, para el 1 a 0 todo parecía servido, tolima se refugiaba atrás pero tenía posibilidades también en cualquier momento de montar un ataque, pero vinieron las sustituciones con la intención de mejorar el equipo, pero la gran figura del compromiso anterior por liga, Hurtado, buscó infantil e irresponsablemente la expulsión y ahí ya se vino gran problema para el equipo del profesor Sebastián oliveros, ya que la inferioridad ahora era de dos jugadores. Quindío creció es bueno reconocerlo superó al tolima lo obligó a retroceder intentó media distancia con Valencia, no era tan claro en el último cuarto de cancha hasta que apareció Lloreda, ya un jugador experimentado incluso con pasado en el equipo tolimense y se convirtió en el hombre de las anotaciones para que Quindío remontara 1-1 y posteriormente el 1-2, sobre el pórtico ahora defendido por Gaby Balanta.
Lo más determinante fue la sanción de penalti del árbitro Pabón, en lo que creyó era mano de Anderson Angulo recién ingresado al compromiso, pero así y todo se concedió la ejecución que le dió la victoria 2 a 1 al cuadro cafetero.
Lo demás fue la definición de penaltis tolima prácticamente que tenía defensores para esa ejecución que no son los más adecuados generalmente y Quindío tuvo la fortaleza de un buen arquero experimentado como Silva y unos cobradores más acertados para materializar la eliminación del cuadro vino tinto y oro queda una vez más la frustración de no poder avanzar en este certamen.
Foto @cdtolma
