Nancy Aguirre se ha pasado toda su vida en el mundo del fútbol, sin ni siquiera haberse calzado unos guayos. Y lo mejor de todo: espera seguir detrás de la pelota, hasta que la saquen de la cancha.
Por: Élmer Pérez Zapata
Prensa Liga de Fútbol del Tolima
Nancy es la pionera de las gerencias deportivas en el departamento del Tolima, pues suma cuarenta y cuatro años, tras un escritorio, formalizando todos los detalles relacionados con la Liga de Futbol del Tolima.
Asegura que, desde la cuna, ha sabido lo que significa el fútbol en su familia. Nunca lo practicó, pero sí lo disfrutó desde su juventud cuando acompañaba a su hermano, jugador del Deportivo Ibagué, a los partidos del torneo aficionado. Además, influyó el hecho de vivir cerca del estadio y la fiebre por la radio. Nunca se perdía un juego del Deportes Tolima y cuando el Vinotinto y oro, jugaba de visitante, encendía su transistor.

Estando en la cancha Marte se enteró de una convocatoria que hizo la Liga para vincular personal administrativo. Una oferta que le cayó como anillo al dedo, pues necesitaban una secretaria y justo, Nancy se acaba de graduar del colegio INEM, con énfasis en el cargo que solicitaban.
Nancy nunca olvidará el 8 de junio de 1982, pues ese día comenzó su vida laboral en la Liga de Fútbol del Tolima, bajo el mandato del doctor, Enrique Rodríguez (padre de Rafael Rodríguez, actual presidente de la Liga). Una historia de ensueño y anécdotas. Luego, llegaría Marta Olivera, con quien formó una de las duplas de mayor duración en el deporte aficionado del Tolima, y quizás de Colombia.

La dama de hierro
Muchos dirigentes y entrenadores se equivocaron, pues creyeron que era una mujer débil. Pero Nancy les demostró que era una dama con los pantalones bien puestos, con carácter, orden y visión de lo que significaba ser una gerente deportiva, sin que ni siquiera existiera por aquella época ese cargo que, actualmente, desempeñan especialistas en los diferentes equipos profesionales.
Claro, que no todo fue color de rosa. Le tocó jugar como poli funcional, desempeñándose en varias funciones como: clasificar la documentación de la liga, especializarse en la reglamentación deportiva y convertirse en relacionista pública, además de ser programadora. Sí, programar todos los partidos del torneo anual de la Liga. Un verdadero dolor de cabeza. Cuenta que, le tocó soportar los reclamos, a veces fuertes y sin razón, de varios entrenadores y representantes de clubes.

El hábito hace al maestro y finalmente, se convirtió en una especialista del deporte aficionado en Colombia. Programa más de doscientos partidos, cada fin de semana, asignando día, hora, cancha y árbitros. Una rutina que maneja de memoria y, sin temor a equivocarse.
Nancy está orgullosa de haber podido desarrollar una tarea, casi exclusiva para hombres, en los ochenta. Hoy, cuatro décadas después, siente una gran satisfacción al ver que las mujeres han incursionado en el fútbol como jugadoras, entrenadoras, médicas, psicólogas, nutricionistas, abogadas especializadas en derecho deportivo y dirigentes, entre otras.

En lo personal, disfruta la compañía de su señora madre, María una mujer centenaria y llena de vida. Su única hija, Lina le regaló el tesoro más preciado: su nieta. Ahora, sueña con la inauguración del Centro de Alto Rendimiento de la Liga de Fútbol del Tolima, un proyecto que esperó durante años, pero que será una realidad en el menor tiempo posible. Porque para ella, la cancha es su verdadero hogar.
El fútbol evolucionó y la Liga también. Por eso, llegaron refuerzos, las tareas se multiplicaron y hoy, existen áreas especializadas que potencian el fútbol aficionado en el Tolima: departamento contable, jurídico, psicología, digitación y encuadre en el Comet (sistema que controla el fútbol mundial) además, de contar con una oficina de comunicaciones. Una tarea que Nancy, nuestra dama de hierro, realizó con todas las de la ley.
