Nuevos puntos escapan en casa.
El Vinotinto y Oro vuelve a dejar sensaciones amargas en el Manuel Murillo Toro.
El 0-0 ante Atlético Bucaramanga no solo representa dos puntos dejados de ganar en casa, sino que mantiene las alarmas sobre la verdadera solidez de un equipo que transita por una montaña rusa de rendimiento. En la Liga se cede terreno, pero el verdadero interrogante retumba en el continente: ¿alcanza esta versión tan irregular para competir con garra y jerarquía en la Copa Libertadores?
El funcionamiento exhibe altibajos preocupantes. Por momentos hay volumen de juego e intención, pero la falta de contundencia, asi sea que dieron dos balones en el palo y que el estreno de Aguayo adiciona alguna esperanza, la desconexión en tramos clave vuelven a pasar factura. Jugar la Libertadores exige una memoria táctica impecable y un carácter a prueba de fuego; regalar minutos o mostrar dudas en el ámbito local es un lujo desastroso que en el plano internacional se paga con la eliminación.
El margen de error se agotó. Deportes Tolima tiene la nómina y la obligación de dar un golpe de autoridad sobre la mesa, recuperar la memoria ganadora y demostrar que está listo para los grandes escenarios. La hinchada no pide milagros, exige la habitual competitividad de su escuadra.
Foto: @Wbeimarlodice
